El dilema entre el matrimonio homosexual y el aborto voluntario

Las reglas que limitan las uniones homosexuales y el aborto voluntario han seguido una tendencia expansiva en el tiempo. Sin embargo, el perfil de países que ha relajado estas restricciones no es el mismo para ambos casos. Las naciones democráticas se han mostrado menos renuentes a legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo, pero con frecuencia han dejado la legalización del aborto voluntario en un segundo plano. En contraste, en autocracias el matrimonio gay es aún algo prácticamente impensable; pero aquí se incrementan las posibilidades de abortar voluntaria y legalmente.

 

A la fecha, 19 países tienen leyes en vigor a nivel nacional para permitir matrimonios homosexuales, mientras que en 58 no hay restricciones para abortar voluntariamente. Comparado con los movimientos pro-choice, la comunidad homosexual se ha destacado en los últimos años por su efectividad para empujar una agenda de igualdad de derechos: desde 2012, cada año se agregan en promedio tres países a la lista de naciones que permiten el matrimonio gay. En cambio, la despenalización del aborto ha perdido fuerza en tiempos recientes: el número de países que ha cambiado el status legal para que el aborto sea voluntario se mantuvo constante desde el 2012.

 

Hay de autocracias a autocracias…

De primera impresión parecería que ha sido exitosa la lucha por expandir los derechos, tanto de las mujeres como de los homosexuales. En democracias, tendemos a pensar ambas agendas como agendas de derechos que transitan por la instituciones formales democráticas, sea el legislativo o el judicial, por ejemplo; y vemos en su consecución un triunfo de la expansión democrática de derechos. Sin embargo, esta asociación es más compleja en países autocráticos, en los que claramente la agenda gay y la equidad de derechos que implica, está ausente; mientras que por el contrario, muchas autocracias se encuentran entre las primeras en legalizar la interrupción voluntaria del embarazo en el mundo (i.e. Corea del Norte, 1950) y en las que se aborda más como un tema de salud pública que de titularidad de derechos.

Debido a que las razones para permitir el aborto voluntario son distintas a la expansión de derechos en las autocracias, no sorprende que ahí el matrimonio gay esté a años luz de volverse realidad. Aun así destaca que todos los países autoritarios permiten el aborto bajo alguna condición.

El único país clasificado como no democrático que permite el matrimonio gay y el aborto voluntario es Sudáfrica. Sin embargo, esta nación está categorizada como una autocracia no por sus prácticas autoritarias, sino porque no ha habido alternancia del partido que ostenta el poder desde su arribo en 1994. En la clasificación de regímenes, se clasifica procedimentalmente a los países democráticos, ante la duda (i.e. un partido que no pierde elecciones), se opta por clasificarlo como autocracia (fuente: Cheibub, Gandhi, y Vreeland; 2010)

Las preocupaciones de una persona homosexual en los países autoritarios se centran en no acabar en la cárcel o en evitar ser condenado a la muerte. Uno de cada diez países autocráticos impone la pena de muerte como castigo a las prácticas homosexuales. Además, la mitad de estas naciones tienen establecida alguna ley que castiga con prisión las relaciones entre personas del mismo sexo.

La mezcla simultánea entre prácticas homosexuales penadas con cárcel y la opción de abortar voluntariamente se encuentra presente en dos repúblicas de la ex Unión Soviética, Uzbekistán y Turkmenistán; así como en Guyana, Túnez y Singapur. En este último, los castigos legales sólo aplican para los hombres.

 

Pues sí, también hay de democracias a democracias…

No hay un solo país que castigue legalmente las prácticas homosexuales en territorios europeos. Más de la mitad de las naciones que permiten el matrimonio homosexual se encuentran en el viejo continente; al igual que tres de cada cuatro naciones que permiten alguna forma de unión civil entre personas del mismo sexo distinta al matrimonio. Notoriamente, hay 29 democracias que castigan con la cárcel la homosexualidad (ninguna de ellas permite el aborto voluntario, por cierto), y hay una democracia que además contempla la pena de muerte para homosexuales: Nigeria.

Malta, por ejemplo, es uno de los países en los que los derechos de las personas del mismo sexo incluyen las uniones civiles. Sin embargo, en esta isla al sureste de Italia los derechos de las mujeres han quedado relegados: el aborto está prohibido bajo toda condición, incluso si la vida de la mujer corre peligro.

Algo similar ocurre en Andorra e Irlanda. Ambas naciones contemplan leyes que permiten alguna forma de unión entre personas del mismo sexo; pero una mujer que haya sido violada o cuyo feto tuviera alguna malformación no podría abortar aquí. La única causal contemplada para el aborto es en caso de que la vida de la madre esté en riesgo.

La prohibición legal del aborto bajo toda condición está ausente en países que restringen los derechos, pero presente en naciones que deberían garantizarlos. Hay cuatro naciones además de Malta con estas prohibiciones estrictas y todos están en América Latina.

A partir de octubre de este año, Chile comenzará a celebrar uniones civiles entre homosexuales. Pero este es uno de los países en los que no hay causal por la cual una mujer pueda abortar. El Salvador, Nicaragua y República Dominicana completan la lista. Resulta que estos tres países sufrieron un retroceso en términos de derechos de la mujer ya que en las dos décadas pasadas se pasó de permitir el aborto bajo algunas condiciones a prohibirlo tajantemente: primero en El Salvador (1998), luego en Nicaragua (2006) y por último en la República Dominicana (2009).

Así, hay 14 democracias que permiten uniones o matrimonios entre personas del mismo sexo, sin permitir la interrupción voluntaria del embarazo; por su parte 27 democracias permiten lo segundo sin permitir lo primero; mientras que 12 permiten ambos. En contraste, no hay una sola autocracia que permita uniones o matrimonios gay sin permitir el aborto voluntario; mientras que 18 de ellas permiten el aborto voluntario sin uniones o matrimonio entre personas del mismo sexo, y de ellas, 5 de hecho castigan con la cárcel la homosexualidad.

 

Más matrimonios, menos abortos

Al día de hoy, hay más países en donde no hay restricciones al aborto voluntario con respecto a países en los que el matrimonio gay es legal. La tendencia para el matrimonio homosexual seguirá al alza en el futuro próximo: las leyes que permiten estas uniones entrarán en vigor en Groenlandia y Finlandia pronto, mientras que en Irlanda se aprobó el matrimonio gay mediante un referéndum. Sin embargo, la agenda feminista ha quedado estancada. Sólo seis naciones han cambiado el status legal del aborto voluntario desde la entrada en vigor de las primeras leyes que permitieron el matrimonio gay, en 2001: Nepal; Suiza; Portugal; España; Luxemburgo; y, Uruguay. Como veíamos antes, en ese mismo periodo 19 países legalizaron el matrimonio igualitario.

Recomendamos leer el artículo completo, disponible en este link.

 

Fuente: Animal Político / José Merino (@PPmerino) y Christian Cuellar (@chricuel)
Artículo original: El dilema entre el matrimonio homosexual y el aborto voluntario

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